La Ciencia Descubrió una Clave para Vivir Más Años

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La Clave para Vivir Más Años Según la Ciencia

La ciencia descubrió una clave para vivir más años

Más de 122.000 personas realizaron una prueba de esfuerzo en una caminadora. Años después, los investigadores descubrieron que la capacidad física alcanzada durante aquella prueba estaba profundamente relacionada con su supervivencia a largo plazo.

Una caminadora que reveló mucho más que velocidad

Más de 122.000 adultos subieron a una caminadora para realizar una prueba médica. No estaban intentando bajar de peso, prepararse para una carrera ni demostrar quién podía correr más rápido.

Durante la prueba, la velocidad y la inclinación aumentaban progresivamente hasta que cada persona alcanzaba el máximo esfuerzo que podía tolerar.

Después, los investigadores observaron qué ocurrió con estas personas durante varios años. Cuando compararon a quienes presentaban la menor capacidad física con quienes alcanzaban los niveles más altos, encontraron una diferencia enorme.

El grupo con la capacidad cardiorrespiratoria más baja presentó aproximadamente cinco veces el hazard de mortalidad del grupo con la capacidad más alta.

Esto no significa que una caminadora pueda predecir el día en que una persona morirá. Tampoco significa que un atleta vaya a vivir cinco veces más que una persona sedentaria. Sin embargo, sí revela que existe una capacidad física fuertemente relacionada con la supervivencia a largo plazo.

¿Qué se mide durante una prueba de esfuerzo?

En una prueba de esfuerzo, la persona comienza caminando sobre una caminadora y la dificultad aumenta poco a poco. Sube la velocidad, aumenta la inclinación y, como consecuencia, crece la cantidad de energía que el organismo necesita producir.

Mientras esto ocurre, el equipo médico puede observar la frecuencia cardiaca, la presión arterial, el electrocardiograma, los síntomas y la respuesta general del cuerpo ante el esfuerzo.

Para los estudios analizados, uno de los datos más importantes era la capacidad máxima de trabajo que cada persona conseguía alcanzar. Esta capacidad suele expresarse mediante una unidad conocida como MET.

Qué es un MET y qué representa realmente

Un MET es una unidad utilizada para representar cuánto aumenta la demanda de energía durante una actividad.

Un MET equivale aproximadamente a la energía que el cuerpo consume cuando una persona está sentada y en reposo. Caminar puede representar alrededor de tres o cuatro MET, dependiendo de la velocidad, mientras que correr exige una demanda considerablemente mayor.

Cuando una persona alcanza diez MET durante una prueba, significa que su cuerpo consiguió soportar una demanda metabólica cercana a diez veces la del reposo.

No significa que haya quemado diez calorías. Tampoco es una medida directa de velocidad ni es exactamente lo mismo que el VO₂ máximo. Es una forma práctica de representar cuánto trabajo puede soportar el organismo.

Técnicamente, un MET equivale aproximadamente a 3,5 mililitros de oxígeno por kilogramo de peso corporal por minuto. Sin embargo, la idea más importante es mucho más sencilla: cuanto mayor sea el número de MET alcanzado, mayor suele ser la capacidad cardiorrespiratoria.

Una capacidad que involucra a gran parte del organismo

La capacidad cardiorrespiratoria no depende únicamente de los pulmones.

Depende de que los pulmones puedan captar oxígeno, de que el corazón consiga bombear sangre, de que los vasos sanguíneos la transporten y de que los músculos reciban y utilicen ese oxígeno para producir energía.

Por eso una prueba de esfuerzo no mide simplemente si alguien es bueno corriendo. En cierta forma, pone a prueba el funcionamiento conjunto de una gran parte del organismo.

El estudio de las 122.007 personas

En 2018, investigadores de Cleveland Clinic publicaron uno de los estudios más grandes realizados sobre capacidad cardiorrespiratoria y mortalidad.

Analizaron a 122.007 adultos que habían realizado una prueba de esfuerzo entre 1991 y 2014. La edad promedio de los participantes era de 53 años y el seguimiento mediano fue de 8,4 años.

Durante ese periodo se registraron 13.637 muertes. Los investigadores separaron a los participantes en cinco categorías según la capacidad alcanzada para su edad y sexo:

  • Baja.
  • Inferior al promedio.
  • Superior al promedio.
  • Alta.
  • Élite.

En este estudio, la palabra “élite” no significaba que las personas fueran atletas profesionales u olímpicos. Representaba aproximadamente al 2,3% con la mayor capacidad dentro de su edad y sexo en aquella cohorte.

Los MET promedio alcanzados fueron aproximadamente:

  • 6,1 MET en el grupo más bajo.
  • 8,2 MET en el grupo inferior al promedio.
  • 9,6 MET en el grupo superior al promedio.
  • 11,4 MET en el grupo alto.
  • 13,8 MET en el grupo élite.

La mortalidad no disminuía únicamente al comparar los dos extremos. El patrón aparecía progresivamente: a medida que aumentaba la capacidad cardiorrespiratoria, disminuía el hazard ajustado de mortalidad.

Qué significa realmente un hazard ratio

La palabra hazard puede sonar complicada, pero el concepto puede entenderse de una forma sencilla.

Imaginemos dos grupos de personas observados durante varios años. En ambos grupos ocurrirán eventos en diferentes momentos. En este estudio, el evento analizado era la muerte.

El hazard intenta representar el ritmo al que esos eventos van ocurriendo durante el seguimiento.

  • Un hazard ratio de 1 indica un ritmo similar entre los grupos.
  • Un valor inferior a 1 indica un ritmo menor.
  • Un valor superior a 1 indica un ritmo mayor.

Cuando el estudio encontró un hazard ratio de 5,04 al comparar el grupo de menor capacidad con el grupo élite, no significaba que hubieran muerto exactamente cinco veces más personas.

Tampoco significaba que cada individuo tuviera una probabilidad exactamente cinco veces mayor de morir.

Significaba que, durante el seguimiento y después de realizar diferentes ajustes estadísticos, el ritmo al que iban ocurriendo las muertes fue aproximadamente cinco veces mayor en el grupo con menor capacidad.

Por qué los ajustes estadísticos son importantes

Los investigadores intentaron tomar en cuenta varias diferencias entre los participantes, incluyendo:

  • Edad.
  • Sexo.
  • Índice de masa corporal.
  • Diabetes.
  • Hipertensión.
  • Tabaquismo.
  • Enfermedad coronaria.
  • Enfermedad renal.
  • Uso de determinados medicamentos.

Ajustar estadísticamente estos factores no elimina absolutamente todas las diferencias entre las personas, pero permite intentar separar la capacidad cardiorrespiratoria de otras variables relacionadas con la mortalidad.

Incluso después de estos ajustes, la relación continuó siendo muy fuerte.

El grupo inferior al promedio presentó un hazard aproximadamente 41% mayor que el grupo superior al promedio. Al comparar los extremos, el grupo de menor capacidad presentó 5,04 veces el hazard del grupo élite.

¿Una mala condición física es peor que fumar?

Dentro del mismo modelo estadístico, el hazard asociado con antecedentes de tabaquismo fue de 1,41. Para la diabetes fue de 1,40 y para la enfermedad coronaria de 1,29.

Esto no significa que una mala condición física sea exactamente cinco veces peor que fumar. Los números no pueden compararse de una manera tan simplista porque las variables no siempre utilizan el mismo grupo de referencia.

La conclusión correcta es que, dentro del modelo utilizado por los investigadores, una capacidad cardiorrespiratoria muy baja presentó una relación con la mortalidad comparable o incluso mayor que la observada con varios factores de riesgo tradicionales.

El resultado ya es suficientemente impresionante. No es necesario exagerarlo.

Asociación no significa causalidad

El estudio presentaba limitaciones importantes.

Los participantes no fueron seleccionados al azar entre toda la población. Eran pacientes enviados a una prueba de esfuerzo dentro de un centro médico. Muchos estaban siendo evaluados por síntomas, factores de riesgo o posibles enfermedades coronarias.

Por esta razón, no podemos asumir automáticamente que los resultados serán idénticos en cualquier población.

Además, la capacidad cardiorrespiratoria fue medida una sola vez. Una persona podía tener una capacidad baja porque llevaba años sin hacer actividad física, pero también podía presentar una capacidad baja debido a una enfermedad todavía no diagnosticada.

Este problema se conoce como causalidad inversa: no siempre podemos determinar cuál de las dos condiciones apareció primero.

¿La mala condición física contribuyó al desarrollo de la enfermedad? ¿O la enfermedad fue la que provocó la pérdida de capacidad?

Probablemente, en muchos casos, ambas situaciones se influyen entre sí. Por eso este estudio demuestra una asociación, pero no puede probar por sí solo que aumentar los MET vaya a causar directamente una vida más larga.

Qué encontró un metaanálisis de 34 estudios

En 2022 se publicó un metaanálisis que reunió 34 estudios de cohorte sobre capacidad cardiorrespiratoria y mortalidad.

Un metaanálisis combina los resultados de diferentes investigaciones para intentar obtener una visión más amplia. Sin embargo, los estudios incluidos no eran idénticos.

Algunos utilizaron caminadoras y otros bicicletas estáticas. Algunos midieron directamente el consumo de oxígeno, mientras que otros lo estimaron mediante la velocidad, la inclinación, la frecuencia cardiaca o el tiempo de ejercicio.

También utilizaron diferentes criterios para separar una capacidad baja, intermedia o alta.

El estudio de Cleveland Clinic estaba incluido dentro de este metaanálisis, por lo que no se trata de dos pruebas completamente independientes. Aun así, al reunirlo con muchas otras cohortes apareció el mismo patrón general.

Por cada MET adicional de capacidad cardiorrespiratoria, el riesgo relativo agrupado fue aproximadamente:

  • 12% menor para mortalidad por cualquier causa.
  • 13% menor para mortalidad cardiovascular.
  • 7% menor para mortalidad por cáncer.

Por qué ese 12% no es un descuento personal

Un riesgo relativo de 0,88 representa una diferencia proporcional del 12% entre los grupos comparados.

No significa que se produjeran doce muertes menos por cada cien personas. Eso sería una reducción absoluta.

Tampoco significa que una persona que aumente exactamente un MET reciba automáticamente una reducción personal del 12% en su mortalidad.

Ese porcentaje fue un promedio estadístico obtenido al combinar investigaciones diferentes. La magnitud de la asociación variaba considerablemente entre los estudios, algo conocido como heterogeneidad.

En algunos estudios, la relación era más fuerte. En otros, más pequeña. Sin embargo, la dirección general se mantuvo: una mayor capacidad cardiorrespiratoria estaba relacionada con una menor mortalidad.

No necesitas convertirte en un atleta élite

Uno de los datos más útiles no apareció necesariamente al comparar a una persona común con el grupo élite.

Frente a quienes presentaban la capacidad más baja, las personas con una capacidad intermedia mostraron un riesgo relativo aproximadamente 33% menor de mortalidad general.

Quienes se encontraban en el grupo más alto presentaron un riesgo relativo aproximadamente 53% menor.

Esto indica que no es necesario convertirse en atleta profesional para que exista una diferencia importante. Salir del nivel más bajo y alcanzar una capacidad intermedia ya estaba relacionado con una reducción considerable.

Qué ocurre cuando la capacidad cambia con los años

Los estudios anteriores habían medido la capacidad cardiorrespiratoria una sola vez. Pero faltaba responder una pregunta más importante: ¿qué sucede cuando la capacidad de una misma persona mejora o empeora con el paso del tiempo?

En 2023, investigadores analizaron a 93.060 veteranos estadounidenses que habían realizado dos pruebas de esfuerzo.

Entre la primera y la segunda prueba transcurrieron, en promedio, 5,8 años. Después de la segunda evaluación, los investigadores continuaron observando la mortalidad durante un seguimiento mediano de 6,3 años.

En total se registraron 18.302 muertes.

Los participantes fueron separados según su nivel inicial y según cómo había cambiado su capacidad:

  • Permanecieron prácticamente iguales.
  • Mejoraron hasta dos MET.
  • Mejoraron más de dos MET.
  • Perdieron hasta dos MET.
  • Perdieron más de dos MET.

El grupo que prácticamente no cambió fue utilizado como referencia.

Mejorar estuvo relacionado con menor mortalidad

El patrón general fue claro: mejorar la capacidad cardiorrespiratoria estuvo asociado con una menor mortalidad posterior, mientras que perder capacidad estuvo relacionado con una mortalidad mayor.

Entre las personas que inicialmente estaban en el grupo de menor capacidad, mejorar más de dos MET estuvo relacionado con un hazard ratio de 0,67.

Esto representa un hazard aproximadamente 33% menor frente a quienes permanecieron prácticamente iguales.

En cambio, perder más de dos MET estuvo relacionado con un hazard ratio de 1,60, aproximadamente 60% mayor que el grupo de referencia.

El patrón apareció tanto en personas con antecedentes de enfermedad cardiovascular como en personas sin esos antecedentes.

Lo que este resultado puede y no puede demostrar

Este estudio resulta especialmente interesante porque muestra que la capacidad cardiorrespiratoria no es necesariamente una característica fija.

Puede mejorar o deteriorarse con los años, y esos cambios estaban relacionados con diferencias posteriores en la mortalidad.

Sin embargo, tampoco podemos afirmar que ganar dos MET compre directamente una cantidad específica de años de vida.

El estudio continuaba siendo observacional. Los investigadores no asignaron aleatoriamente un programa de entrenamiento a unas personas y mantuvieron inactivas a otras.

Además, casi el 95% de los participantes eran hombres y todos pertenecían al sistema de salud para veteranos de Estados Unidos. Esto limita cuánto podemos generalizar los resultados a mujeres, jóvenes y otras poblaciones.

Los MET también fueron estimados mediante la velocidad, la inclinación y el tiempo alcanzado en la caminadora. No se midió directamente el VO₂ máximo de los más de 93.000 participantes.

Aun con estas limitaciones, ganar o perder capacidad cardiorrespiratoria no parecía ser una señal trivial.

Qué significa todo esto para ti

El mensaje de estas investigaciones no es que todas las personas deban alcanzar catorce MET. Tampoco significa que todos deban correr un maratón.

Los valores esperados cambian según la edad, el sexo, la salud, la medicación y el protocolo utilizado. Una persona de 70 años no debe compararse directamente con alguien de 20.

Tampoco es obligatorio correr para desarrollar la capacidad cardiorrespiratoria.

Diferentes actividades pueden aumentar progresivamente la demanda del organismo:

  • Caminar rápido.
  • Pedalear.
  • Nadar.
  • Correr.
  • Subir escaleras.
  • Utilizar máquinas cardiovasculares.

La actividad más adecuada dependerá del punto de partida, la experiencia y la salud de cada persona.

La mayor diferencia puede estar en abandonar el nivel más bajo

Los mayores contrastes observados en estos estudios aparecieron entre las personas con una capacidad muy baja y quienes consiguieron avanzar hacia niveles moderados.

Para una persona sedentaria, el objetivo más importante probablemente no sea perseguir números de atleta. Puede ser simplemente dejar de permanecer en el nivel más bajo.

También es importante intentar conservar esta capacidad con el paso de los años.

El envejecimiento puede reducir el rendimiento físico, pero una pérdida acelerada de capacidad no debería aceptarse automáticamente como algo inevitable y normal.

Una prueba no puede decirte cuánto tiempo te queda

Una prueba de esfuerzo no puede señalar una fecha en el calendario. Tampoco puede garantizar que una persona vivirá más.

Pero sí puede revelar cuánto trabajo es capaz de soportar su sistema cardiorrespiratorio.

En cientos de miles de personas, esta capacidad estuvo fuertemente relacionada con la supervivencia a largo plazo.

Por eso quizá la pregunta más importante no sea únicamente cuánto pesas, qué tan rápido corres o cuántos kilómetros completas cada semana.

Tal vez también deberíamos preguntarnos cuánto esfuerzo puede soportar nuestro cuerpo antes de pedirnos que paremos y qué estamos haciendo para conservar esa capacidad durante los próximos años.

No necesitas ser élite. Pero permanecer en el nivel más bajo tampoco debería parecernos normal.

Ver el análisis completo

En este video analizamos el estudio de más de 122.000 personas, explicamos qué son los MET y el hazard ratio, revisamos un metaanálisis de 34 cohortes y observamos qué ocurrió cuando la capacidad cardiorrespiratoria de una misma persona mejoró o empeoró con los años.

El objetivo no es prometer que el ejercicio garantiza una vida más larga. Es entender por qué la capacidad de soportar esfuerzo puede ser uno de los indicadores físicos más importantes para nuestra salud a largo plazo.


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